domingo, 7 de febrero de 2010

HIDALGUÍA DE LOS POBLADORES DE BUENOS AIRES Y SU DESCENDENCIA


"...Desde que los pobladores de Buenos Aires obtuvieron la hidalguía, concedida a los Fundadores de las ciudades, hasta la Revolución de Mayo, a ningún porteño se le ocurrió solicitar y obtener títulos de nobleza en esos doscientos treinta años.

No sucedió lo mismo en otras regiones de la América Hispánica, donde abundaron los ennoblecidos... Aquí no se llego a requerir títulos por cuanto se consideraba como suprema alcurnia descender de los primeros pobladores por la líneas paternas o maternas.

Ello era muy cierto, pues en la Recopilación de Leyes de los Reinos de las Indias, Madrid 1681 (Biblioteca Nacional de Buenos Aires en el Archivo General de la Nación, Documento numero 288.924, Libro IV, Titulo VI, Ley VI), el Rey Don Felipe II, ratificando las disposiciones de su padre el Emperador Carlos V, mandaba lo siguiente: "Por honrar las personas, hijos y descendientes legítimos de los que se obligaren a hacer población, y la hubieren acabado y cumplido su asiento, les hazemos Hidalgos de solar conocido para que en aquella población,
y otras cualesquier parte de las Indias, sean Hidalgos y personas nobles de linage, y solar conocido, y por tales sean havidos y tenidos, y les concedemos todas las honras y preeminencias que deven haver y gozar todos los Hidalgos, y Caballeros destos Reynos de Castilla, según fueros, leyes y costumbres de España". (El Pardo, 26 de septiembre de 1575).

Por esta Ley y otras anteriores, en las limpiezas de sangre se dejaba constancia de que: "Tales familias tenían su origen de los Pobladores y Conquistadores de esta Provincia y por ello el Timbre y Distinción de tales Conquistadores, gozando los fueros y preheminencias que por ellos les correspondía y que heredaron sus subcesores hasta el presente, manteniendo aquel honor con los honrados procedimientos y ajustadas operaciones que les influye la limpieza de sangre". Estos términos se emplearon hasta 1780 por lo menos. (R.E.N.: 5, Folio 339 de 1780. Limpieza de sangre de Ramón Rodríguez y de su cónyuge María Ximenez de Paz y Benavidez, descendiente de los primeros pobladores.


Ver además las solicitudes de encomiendas por herederos en la línea femenina de los conquistadores, en las que estimaban como timbre de honor tal condición:
A.G.N., IX-40-5-1, expediente numero 4, Encomienda que fue de Felipe Moran.
A.G.N., IX-41-5-5, Expediente numero 4, Encomienda que fue de Juan Ruiz.
A.G.N., IX-41-5-7, Expediente numero 1, Encomienda
A.G.N., Encomienda que fue de Juan Ruiz.
A.G.N., IX, 41-9-4, Expediente numero 1, Encomienda que fue de Felipe Navarro.

"...Como durante dos siglos los matrimonios se efectuaron entre la prole de los Conquistadores y las mujeres también con europeos recién llegados y por excepción los hombres, se establecieron parentescos entre ellos hasta conformar una raigambre tal, que toda la clase decente porteña descendía por lo menos de un Fundador y se encontraban emparentados numerosas veces, igualándose por lo tanto en Señorío.

Esta suerte de Nobleza local, recibida en su mayoría por las madres, que además aportaban dote, constituyo desde los primeros tiempos un carácter de matriarcado en el que se adopto comúnmente hasta el apellido materno, como se podrá verificar en numerosos arboles genealógicos de la primera mitad del siglo XVII, en los que olvidaron reiteradamente el apellido paterno, por noble que fuera, pues no aportaba hidalguía local..."(En este caso obsérvese como el apellido Santa Cruz -ascendencia de María Manuela Fernández Escandón y Estudillo, madre de Juan José Esteban del Passo-, se transmite a través de las madres en las generaciones I a IV).


Autor: Hialmar Edmundo Gammalsson, en "Los Pobladores de Buenos Aires y su Descendencia", Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, Secretaria de Cultura, octubre de 1980, en homenaje al IV Centenario de la Fundación de la Ciudad, por Juan de Garay.

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