miércoles, 6 de octubre de 2010

MI PASO POR EL JOCKEY CLUB por Martín Miguel de Güemes

La historia de las asociaciones civiles sin fines de lucro, de los clubes sociales, es parte de la vida de nuestro país. Sin embargo, no es suficientemente conocida por el ciudadano argentino. Generalmente se tienen prejuicios sobre ellos, se trate de aquellos que fundaran las exóticas aristocracias, las advenedizas clases medias o el proletariado populista. Menos conocemos sus actividades culturales, que rondan alrededor de bibliotecas, conferencias y publicaciones. Como una forma de situarnos, les daré una somera crónica del club en cuestión.
En las efemérides que publicaba el diario Clarín, columna que se anunciaba con el título: Esto pasó… informa que Un 30 de Noviembre…de 1897 se inauguró en Buenos Aires la sede del Jockey Club, un magnífico edificio que fue centro de reunión de las elites nacionales. (Puedo agregar: fundamentalmente porteñas).
"Una noche de 1876 en París, cinco argentinos estaban reunidos alrededor de una mesa del restaurante Foyot. Se trataba de Carlos Pellegrini, Miguel Cané, Pedro y Enrique Acebal y Remigio González Moreno, que acababan de presenciar el "derby" corrido en el hipódromo de Chantilly. De aquella reunión surgió la idea de fundar un club que apoyara las actividades turfísticas y además fuera un centro social y cultural."
El club fue fundado en 1882 y durante varios años ocupó distintos locales de la Capital. Finalmente, la comisión directiva compró el terreno de Florida 555/71 para la construcción de una sede propia. En 1893, al concluir su período presidencial, Carlos Pellegrini se dedicó junto a Miguel Cané a la terminación de la obra, adquiriendo en Europa obras de arte dignas del palacio que se estaba levantando. A partir de aquel momento y desde hace 128 años el Jockey Club fue el escenario donde se mostraban las clases altas, y las nuevas incorporaciones a la misma…
(…) Todo era exquisito y perfecto en el Jockey Club, desde la colección de cuadros que incluía firmas como Manet, Corot y Goya hasta esculturas como la Diana de Falguere, los muebles, las arañas y una biblioteca excepcional."
(…) En 1953 el edificio fue incendiado por grupos peronistas que lo veían como un símbolo de la oligarquía y la exclusión social.". Hasta aquí, el diario Clarín.
En su "Historia del Jockey Club de Buenos Aires", sus autores Jorge Newton y Lily Sosa de Newton, expresan: (…) Pocas instituciones argentinas son tan conocidas por el nombre y tan desconocidas por lo que han hecho y representan como el Jockey Club de Buenos Aires… La empresa realizada por la Institución comprende aspectos muy diversos, pero entre ellos corresponde destacar el social, el cultural, el benéfico y el relacionado con la raza caballar.". Uno de sus socios, el escritor Manuel Gálvez dedicó en su novela "La Pampa y su pasión" a describir la vida alrededor de los hipódromos y carreras de caballo. Es de destacar, que el mismo Gálvez utilizó para sus biografías históricas el material acumulado en la biblioteca del Jockey Club. Su biografía sobre "Hipólito Yrigoyen, el hombre del misterio" irritó a más de uno de sus consocios.
Volviendo a las conferencias, podemos señalar que en 1921 (Centenario de la muerte de Güemes, inauguración del ferrocarril Huaytiquina), el Club inicia un ciclo que se continua hasta nuestros días. El 6 de Agosto de ese año 21, nuestro comprovinciano Juan Carlos Dávalos pronuncia una memorable disertación, titulada: "Añoranzas Montañesas".
La vuelta de Don Sanca a su tierra, fue descripta por Ricardo Güiraldes (autor de Don Segundo Sombra) que se encontraba en Salta, en el periódico El Diario de Buenos Aires (18.VIII.1921). En ese artículo, Güiraldes cuenta sobre la multitudinaria convocatoria que convocó la vuelta del poeta, después del éxito alcanzado por su presentación en el renombrado Club social. Otro de nuestros comprovincianos que pronunció varias conferencias en su sede, fue don Carlos Ibarguren (miembro de número de la Academia Argentina de Letras), quien también integró la Comisión Directiva de la Institución. Sobre el pensamiento y la acción del Gral. Martín Miguel de Güemes, fue Manuel Alba el primero que disertó sobre su épica personalidad. En el año 1949, su conferencia versó sobre: " Martín Güemes y los porteños". Dado que la lista de conferencias que citan los Newton, culmina en el año 1966, no sabemos cuantos salteños más han disertado, y si la figura de Güemes fue tratada en otra ocasión. En breve, tendré la lista completa suministrada por la biblioteca.
Lo cierto, que el pasado jueves 9 de Septiembre, nos tocó realizar una disertación cuyo eje fue: la Epopeya de la Guerra Gaucha. La titulamos: "Gral. Martín Miguel de Güemes, la soledad de la misión y la fuerza de la gloria". Titulo que preanuncia el sacrificio de Güemes y sus gauchos, de nuestro norte argentino, en pro de cumplir con el Plan Sanmartiniano de Libertad e Independencia Continental.
La presencia de los integrantes de la asociación Fundadores de la Patria (su presidente Mario Passo, Belgrano, Pueyrredòn, Saavedra, French, Matheu, Azcuénaga, etc), del Director de Cultura del Jockey Club Dr. Marcelo Colombo Murúa, del Dr. Isidoro Ruiz Moreno (Academia Nacional de la Historia), del Senador Nacional Dr. Juan Agustín Pérez Alsina, del Secretario de Estado Dr. Sergio Etchart representante del Sr. Gobernador Dr. Juan Manuel Urtubey), del ex Presidente del Club de Progreso Dr. Bartolomé Tiscornia, de la historiadora Lucía Gálvez, del Sr. Eduardo Rosa (hijo del historiador Dr. José María Rosa), del Provincial de los Jesuitas P. Ignacio García Mata, del Dr. Oscar Denovi (Secretario del Instituto Juan Manuel de Rosas), de representantes del Instituto Jorge Newbery, y otras instituciones históricas, nos dieron la posibilidad de representar a Salta, en tan importante Centro Cultural de la Capital Federal.
He soterrado, a lo largo de una hora y media, el concepto sostenido por la historiografía regional del Río de la Plata, aquella que sitúa a Güemes como el Defensor de la Frontera Norte, zoncera mayor que aglutina a las menores, como el guerrillero genial promotor de la guerra de recursos o de guerrillas. Concepto difundido también, por el psicoanalista Pacho O´Donell y Felipe Pigna (la versión marxista del Billiken).
En la citada conferencia he reafirmado la idea del Güemes integrador regional, del militar creador de la original guerra de milicias gauchas. Que a través del rechazo de cinco invasiones realistas, confirma la cualidad de ser el mayor táctico de la historia militar argentina. He demostrado, a través de la figura de su maestro el Dr. Manuel Antonio de Castro, sus conocimientos jurídicos, políticos e institucionales. Asimismo, he rescatado su heredada vocación geopolítica, nacida allí en Abionzo, Montañas de Burgos, Santander, lugar donde nace su padre, y donde también nace don Pedro de Cevallos, el creador militar del Virreynato del Río de la Plata. No he dejado de mencionar, el arraigo tradicional a la tierra de la familia de su madre, los Goyechea, de los cuales hereda su pensamiento perulero.
En toda la conferencia, he remarcado la importancia fundamental de la gesta salto - jujeña - tarijeña (de la Intendencia de Salta). Confirmando que Salta no nació como frontera sino como centro de un vasto espacio geocultural. Demostrando la potencialidad económica que portaba al comienzo de la guerra, y su empobrecimiento como consecuencia de su solitaria vocación de Patria Grande. No dejé pasar la ocasión, de afirmar que la aristocracia de la tierra que representaban los hacendados salteños (criollos) unidos a los humildes (gauchos), mientras mantuvieron la unidad y respetaron la conducción del Caudillo, pudieron vencer al enemigo realista, sin casi recibir ayuda de las demás provincias argentinas. Que la defección de los pudientes, por miopía política, por intereses económicos, al enfrentarse con Güemes (culminando en su asesinato), frustró la posibilidad de constituir los Estados Unidos de la América del Sur. Afirmé, que el sistema político y social instaurado por Güemes, es una utopía inconclusa. Que fundamentalmente alberga la posibilidad, que bajo la bandera de la Patria se logre la redención social. Este fue mi paso, por el Jockey Club de Buenos Aires.

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